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Se
ha apuntado cómo la adolescencia no responde a ningún tipo de actitudes y
transformaciones fijas, ocasionadas únicamente por el paso a través de la
pubertad. El periodo en cuestión representa una evolución global de la persona
que puede ser vivida de manera totalmente distinta de un individuo a otro. Al
hablar de la adolescencia no hay que olvidar todo el bagaje de la etapa
anterior, clave en la configuración del Yo del niño, pues marca una pauta
importantísima en la forma en que el chico o la chica abordara su adolescencia.
Otro aspecto que influirá también en este proceso se refiere al marco
socio-cultural en que los jóvenes se ven inmersos. Una sociedad adulta que se
tambalea, con una crisis permanente de valores y que, en general, se caracteriza
por su medio e inseguridad, no ofrece al joven el marco psicológico idóneo para
su desarrollo. Según el niño va accediendo a la pubertad, surgen en su interior
una serie de actitudes distintas que producen en los padres una situación de
zozobra; estos se quejan de que sus hijos ya no obedecen igual que antes, como
si hallaran satisfacción en hacer y opinar justo lo contrario de lo que ellos
han venido inculcándoseles hasta entonces. Pero si los padres comprenden el
cambio y lo viven sin medio, conservando la firmeza sin imponer su autoridad a
ultranza, la situación se alargara estrictamente lo suficiente para que el
muchacho se establezca en su anhelada independencia mediante la potenciación de
un Yo claramente diferenciado.
Las situaciones de incomprensión padecidas en el ámbito familiar dan lugar a una
constante angustia, que, en muchos casos, provoca en el adolescente, una vez
alcanzada la mayoría de edad, actitudes que afectan a su posterior vida adulta.
El adolescente incomprendido por su familia evidencia un rechazo hacia ella y se
recoge en su mundo interno (introversión); por ello trata de alejarse del medio
paterno, ql que toma como elemento opresor y que en lugar de ayudarle, le
confunde en su ambivalencia lucha entre dos sentimientos; dependencia e
independencia. Al servicio de esta búsqueda, el joven utiliza su inteligencia
como una defensa contra la propia ansiedad. Los conflictos afectaran
profundamente a sus elecciones futuras; quizá dirija su energía contra todo lo
que representa una autoridad o tal vez prefiera resolver las cosas de una forma
fácil, adaptándose a unas normas que se ve incapaz de transgredir y que le
obligan a intensificar la represión de sus impulsos internos.
[ Colaborado por: Maria Matos Meliá como modo de
colaboración para Agendistas.com
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