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De acuerdo con Piaget, hacia los 16 años, la manera de pensar de una persona
está totalmente formada. Después de esta edad, las aptitudes cognoscitivas
no sufren modificaciones importantes. No se dan más progresos cualitativos.
Según Piaget; las estructuras mentales ya suficientemente desarrolladas,
permitirán al adolescente manejar una gran variedad de problemas intelectuales,
están en un estado de equilibrio. Pero en la cultura y la educación que llevan
no les exige practicar el razonamiento hipotético-deductivo, posiblemente nunca
lleguen a este estado.
El efecto de los logros intelectuales del adolescente no está ilimitado
necesariamente por el área de problemas específicos por resolver. Piaget
encontró repercusiones del pensamiento formal en diversas áreas de la vida del
adolescente. En el proceso de exploración de estas nuevas capacidades el
adolescente pierde realmente, algunas veces, el contacto con la realidad y
siente que puede realizarlo todo sólo con pensarlo, en la esfera emocional el
adolescente llega a ser capaz de orientar las emociones hacia ideales abstractos
y no necesariamente hacia las personas.
EL EGOCENTRISMO DEL ADOLESCENTE.
A pesar del desarrollo de la mente y de las habilidades que durante la
adolescencia se adquieren, su pensamiento aún no es completamente adulto, una
muestra de ello es su prolongado egocentrismo. Al estar preocupados consigo
mismos, creen que los pensamientos de otros se centran en ellos, lo que
constituye el egocentrismo del adolescente.
Muchos adolescentes se sienten extras en la boca de todos y piensan que otros
los admiran o critican. Esta creencia de que otros, en nuestra inmediata
vecindad están preocupados con nuestros pensamientos y nuestro comportamiento,
como nosotros lo estamos, se conoce como audiencia imaginaria.
Una contraparte del auditorio imaginario, es la fábula personal, que es la
creencia del adolescente de que mucha gente está interesada en él. La fábula
personal hace que una chica piense que élla no puede quedar embarazada, o que un
muchacho piense que él no puede perder la vida en la carretera. “Estas cosas les
suceden a otras personas no a mí”, es la suposición inconsciente, buena parte de
la toma de riesgos del adolescente.
DESARROLLO MORAL DEL ADOLESCENTE.
La mayoría de los adolescentes, están en el desafío convencional de desarrollo
moral, se conforman a lo que la (mayoría) sociedad dice, piensan en hacer lo
correcto para complacer a otros o para obedecer la ley. Las diversas formas en
los que los adolescentes reaccionan a los dilemas morales, ilustran las
diferencias en su manera de reaccionar. La formación y desarrollo de la moral
del adolescente depende de manera determinante del tipo de educación que se le
haya inculcado y las experiencias de vida o dilemas morales a los que se haya
enfrentado.
Kohlberg tiende a pensar que a la persona se le puede orientar para que eleve su
pensamiento moral, no moralizándolo o predicándole, ni con recompensas o
castigos sino confrontándole con dilemas morales y ayudándole a desarrollar su
pensamiento en relación a los mismos. Los adolescentes que obtienen altas
puntuaciones en participación e interacción avanzan más rápidamente a través de
los estadios morales que los que son socialmente inactivos. Así los profesores y
los padres que quieren hacer avanzar el razonamiento moral de los jóvenes deben
proporcionarles las oportunidades de discutir, interpretar y tomar parte en
dilemas morales.
[ Colaborado por: Maria Matos Meliá como modo de
colaboracion para Agendistas.com
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