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Lo que se hace para esparcir una idea, y/o una opinión
pública cualesquiera, doctrinas, opiniones a través de extender o difundir el
conocimiento de ésta. LA COMUNICACIÓN MASIVA Y SU IMPACTO EN EL DESARROLLO
SOCIAL. Existe, una conducta o psiquísmo colectivo que tiene su sede en las
conciencias individuales. Constituye una unidad de pensamiento, convicciones,
emociones, tendencias o metas, que se producen bajo determinados factores
sociales, que ya no resultan expresión del yo propio, sino reflejo de las
condiciones sociales a las cuales todos los sujetos se encuentran sometidos.
Este psiquismo colectivo, que presenta lo que podría denominarse una alma
nacional, cuando es manifestación de una serie de conductas afines de los
integrantes de una nación, no tiene realidad por si mismo, como no sea en el
proceso de influjos recíprocos que se ejercen bajo problemas comunes, en un
grupo de sujetos. Concretamente estas actitudes sociales se ponen de manifiesto
entre los miembros de un grupo, al cual tienen perfectamente conceptuado, y por
el hecho de su pertenencia al mismo, son capaces de desarrollar un espíritu de
conjunto y ciertas reacciones que solo tienen lugar en el seno del grupo como
tal, y no fuera de este.

La importancia del estereotipo, que puso de relieve Lippmann, es de mucha
utilidad para entender el proceso de la opinión publica en nuestros días. La
tendencia del sujeto a extraer imágenes del
ambiente verbal y completar la percepción favorece la formación de
estereotipos o preconcepciones, mediante los cuales las reacciones individuales
a un evento o ideas están sujetadas a un previo condicionamiento. Antes de haber
experimentado las cosas, las imaginamos y, a menos de poseer una aguda capacidad
de observación y de análisis, se aceptan las apariencias como realidad, sin afán
crítico. Cuando la aceptación de un individuo coincide con la de otros, se
establece el consenso y se genera una corriente de opinión publica.
Las opiniones abarcan tiempo, espacio y número de cosas mayores a las que
podemos aprehender directamente por los sentidos y la observación; por tanto
tiene que aceptarse la información que otros proporcionan, y adicionarse al
resto el fruto de la imaginación. La creciente influencia de las técnicas de
relaciones públicas, asociadas a la comunicación, puede explicarse a la luz del
estereotipo. Los medios de comunicación social proporcionan a una multiplicidad
de imágenes, una realidad ya hecha y anticipada a la experiencia, que puede
inducir a la proliferación de estereotipos. De hecho, muchas personas no tienen
otro concepto de alguna etapa histórica, de algún acontecimiento o de la
interpretación de un hecho, más allá de la que recibieron al través de la
comunicación social, particularmente las películas o la televisión, que
constituye su verdad y muy probablemente, al evocar ese suceso o relacionarlo
con otros, asocian el estereotipo correspondiente. La comunicación social y la
opinión pública, que es un hecho humano, son procesos que se condicionan
mutuamente. La inducción para formar estereotipos o todo otro estímulo que
proporcione una visión más deformada del mundo, acarreará un falso consenso
sobre las cosas.
Los medios en sí constituyen un extraordinario avance; pero el problema radica
en su operación y en el contenido de los mensajes que trasmiten. Cuando algún
periódico se ha ufanado de que “forma de opinión pública”., hay que comenzar a
preocuparse en serio y meditar. La palabra hablada, cara a cara, directa, es el
medio de comunicación por excelencia; facilita la retracción y el ciclo del
proceso. Pueden utilizarse también aparatos mecánicos o eléctricos, como
conductores. La palabra escrita es fuente de consulta, constatación y registro.
Su mayor desventaja consiste en que no admite la retracción inmediata. La
canalización de todo lo anterior en función del consenso del grupo y de la
proyección generalizada de este hacia la sociedad, es otra de las fases en el
proceso de generación de la opinión pública externa.
La opinión pública encuentra su fundamento en la posibilidad del psíquísmo
colectivo, el cual es un concepto difícil de definir. Puede significar muchas
cosas a la vez. Constituye un consenso, o sea un conjunto de opiniones
expresadas para tratar problemas de interés general cuya resolución atañe al
Estado, y puede ser el medio para expresar el sentir popular, sobre otra serie
de cuestiones que afecten a un sector o toda la colectividad, sin implicar
necesariamente la acción estatal. Los medios de comunicación contribuyen a crear
estereotipos o preconcepciones en el sujeto, que deforman su percepción de la
realidad. Como estos medios, junto con los de opinión pública, se condicionan
mutuamente, cualquier tendencia a inducir estereotipos u otras formas de
distorsionar la realidad conducen a un falso consenso. Lo medios en sí
representan un gran progreso de la sociedad, y su operación y mensajes
contribuyen el verdadero problema.
[ Colaborado por: Marcos Grosso Corales, como modo de
colaboracion para Agendistas.com
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